Comunicado de prensa redactado por la Asociación Amna en Tánger el 3 de octubre de 2025
Cuando la formación se convierte en una palanca para la emancipación
El 2 de octubre de 2025, la comunidad rural de Hjar Nhal vibró al ritmo del éxito colectivo. Treinta mujeres rurales de las aldeas de Daïdaat, Kanouaa, Zaitouna y Cheraka recibieron sus certificados de participación al término de un programa intensivo de formación empresarial de cuatro meses.
Esta ceremonia supuso un momento importante para estas mujeres que, tras varios meses de aprendizaje, se sienten preparadas para crear, gestionar y desarrollar sus propios proyectos. El proyecto Espace Amna – Guichet des Coopératives et Auto-entrepreneures, impulsado por la Asociación AMNA en colaboración con GERES y con el apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) en el marco del proyecto Fame, tiene como objetivo ofrecer a las mujeres rurales las herramientas necesarias para acceder a una autonomía económica sostenible y convertirse en protagonistas del desarrollo local.

Aprender a emprender: 31 horas para cambiar una vida
El programa, llevado a cabo entre mayo y septiembre de 2025, sumó un total de 31 horas de formación repartidas en módulos prácticos: creación de actividades económicas, gestión cooperativa, comunicación, liderazgo femenino y confianza en sí mismas.
Estos talleres, impartidos por los consultores y formadores independientes Salima Ben Moussa y Said Bisbis, permitieron a las participantes adquirir sólidas competencias empresariales y un mejor conocimiento de sí mismas.
«Este programa no se limitaba a enseñar nociones económicas, sino que se centraba sobre todo en trabajar la confianza y la valoración de las capacidades de cada mujer», explica Salima Ben Moussa, formadora especializada en emprendimiento femenino.
«Hemos visto a mujeres llegar tímidas, indecisas, y marcharse orgullosas, convencidas de su potencial. Su transformación personal es la mejor recompensa de este proyecto», añade Said Bisbis, consultor y formador.
Las participantes tomaron parte en ejercicios prácticos, juegos de rol y sesiones de expresión personal para aprender a formular, defender y estructurar sus proyectos de futuro.
«Esta formación me ha permitido creer en mis capacidades y comprender cómo estructurar una actividad rentable», afirma Fatima, participante de la aldea de Kanouaa.

De la formación a la acción: proyectos que toman forma
Al término de la formación, surgieron varias iniciativas concretas:
- Se están creando tres cooperativas: confección de ropa, pastelería y panadería.
- Se están preparando tres autoempresas: una de confección de colchones y dos de peluquería.
Para apoyarles en sus iniciativas, se ha seleccionado a 21 mujeres para recibir un acompañamiento postformación que incluye:
- 30 horas de apoyo personalizado (5 horas por proyecto) para el plan de negocio y la gestión financiera;
- 12 horas de apoyo jurídico (2 horas por proyecto) para la constitución legal;
- 30 horas de seguimiento (5 horas por proyecto) para garantizar la implementación y la viabilidad.
«Hemos aprendido a trabajar juntas, a escuchar las ideas de cada una. Ahora estamos preparando la creación de nuestra cooperativa de repostería. Es un sueño que se hace realidad», confiesa Khadija, participante del douar Cheraka.
Confianza recuperada y perspectivas duraderas
Los resultados del programa son prometedores: un índice de satisfacción del 100 % y un progreso visible en la expresión oral, la gestión de grupos y la planificación de proyectos.
«Antes, nunca me habría atrevido a hablar en público. Hoy me siento capaz de defender mi proyecto e inspirar a otras mujeres a hacer lo mismo», explica Latifa, beneficiaria de la aldea de Zaitouna.
El equipo de supervisión también destaca este aumento de la confianza:
«Estas mujeres ahora tienen las herramientas para ir más allá. Ya no se conforman con soñar, planifican, se atreven, emprenden», señala Salima Ben Moussa.

Una dinámica comunitaria y solidaria en marcha
Más allá de los logros profesionales, el proyecto Espace Amna ha permitido crear una verdadera dinámica de ayuda mutua y solidaridad femenina en las aldeas beneficiarias.
Las mujeres formadas expresan hoy una motivación renovada para continuar su trayectoria empresarial, transmitir sus conocimientos y contribuir activamente al desarrollo local.
«Gracias a esta formación, creo en mi capacidad para crear mi propia actividad. He aprendido a planificar, a hablar de mi proyecto y a trabajar con otras mujeres. Queremos ir más allá», afirma una participante de Douar Kanouaa.

Un fuerte compromiso asociativo
Para la Asociación AMNA, este éxito va más allá de la simple entrega de certificados. Encarna una visión a largo plazo: la de una sociedad más justa, en la que las mujeres rurales accedan a un verdadero reconocimiento económico y social.
«Lo que celebramos hoy es mucho más que el final de una formación: es el comienzo de un movimiento de emancipación. Estas mujeres inspirarán a otras, y así es como se arraiga el cambio», declara la Sra. Soad Slassi, secretaria general de la Asociación AMNA. Tras el éxito de esta primera experiencia, la asociación tiene previsto ampliar el proyecto Espace Amna a otros municipios rurales de la región de Tánger, con el fin de reforzar el impacto del programa y construir un modelo sostenible de empoderamiento femenino.
